Su distribución, que en la actualidad se reduce a diversas poblaciones fragmentadas en el Paleártico, desde Marruecos y la península Ibérica por el oeste, hasta China y Mongolia por el este, debió de alcanzar máximos históricos en el siglo XVIII, gracias a las deforestaciones resultantes del desarrollo agrícola, sufriendo posteriormente, y hasta nuestros días, una constante y notable regresión, como consecuencia del crecimiento y expansión de la población humana en Europa, el desarrollo de técnicas agrícolas más agresivas y la presión cinegética (Glutz et al., 1973; Collar, 1985; del Hoyo et al., 1996; Chan y Goroshko, 1998; BirdLife International, 2001).
Es de las más ampliamente distribuidas de las especies de aves en peligro, va desde la península Ibérica y Marruecos en el Atlántico, hasta la costa pacífica de China cubriendo una distancia aproximada de 10.000 km.
En España su distribución en Castilla y León es amplia y continua, no así en Extremadura, Castilla-La Mancha y Madrid, en tanto que en Andalucía, Aragón y Navarra es muy fragmentada en pequeños núcleos (Alonso, et al. 2005). Castilla y León es la comunidad autónoma con la mayor cantidad de avutardas, la distribución es bastante continua, debido a la gran extensión y uniformidad de la superficie ocupada por cultivos de cereal. Esta población está dividida en dos grandes sectores por el valle del Duero, con algunos núcleos marginales en las zonas orientales y suroccidentales. En Castilla-La Mancha se observa asimismo una gran área de distribución relativamente continua en la parte centro-oriental de la región, en la que el hábitat estepario ocupa una extensión mayor. En Extremadura los núcleos están más dispersos, debido a la alternancia de hábitat estepario, encinar adehesado, matorral y zonas de sierra. Por último, la Comunidad de Madrid mantiene aún, a pesar de su pequeño tamaño y gran desarrollo urbanístico, una población notable de avutardas, mientras que el resto de comunidades españolas alberga poblaciones mucho menores y más fragmentadas.
En Portugal las avutardas se distribuyen en diez zonas en la mitad meridional del país, con las mayores concentraciones (aproximadamente un80% del total nacional) en Castro Verde, en el distrito de Beja. A lo largo de las dos últimas décadas se ha observado una tendencia a la agregación en este último núcleo reproductivo, paralelamente a una extinción de la especie en ocho núcleos menores en los sectores septentrionales y centrales de su área de distribución portuguesa (Pinto et al., 2005).
3. Distribución
Su distribución, que en la actualidad se reduce a diversas poblaciones fragmentadas en el Paleártico, desde Marruecos y la península Ibérica por el oeste, hasta China y Mongolia por el este, debió de alcanzar máximos históricos en el siglo XVIII, gracias a las deforestaciones resultantes del desarrollo agrícola, sufriendo posteriormente, y hasta nuestros días, una constante y notable regresión, como consecuencia del crecimiento y expansión de la población humana en Europa, el desarrollo de técnicas agrícolas más agresivas y la presión cinegética (Glutz et al., 1973; Collar, 1985; del Hoyo et al., 1996; Chan y Goroshko, 1998; BirdLife International, 2001).
Es de las más ampliamente distribuidas de las especies de aves en peligro, va desde la península Ibérica y Marruecos en el Atlántico, hasta la costa pacífica de China cubriendo una distancia aproximada de 10.000 km.
En España su distribución en Castilla y León es amplia y continua, no así en Extremadura, Castilla-La Mancha y Madrid, en tanto que en Andalucía, Aragón y Navarra es muy fragmentada en pequeños núcleos (Alonso, et al. 2005). Castilla y León es la comunidad autónoma con la mayor cantidad de avutardas, la distribución es bastante continua, debido a la gran extensión y uniformidad de la superficie ocupada por cultivos de cereal. Esta población está dividida en dos grandes sectores por el valle del Duero, con algunos núcleos marginales en las zonas orientales y suroccidentales. En Castilla-La Mancha se observa asimismo una gran área de distribución relativamente continua en la parte centro-oriental de la región, en la que el hábitat estepario ocupa una extensión mayor. En Extremadura los núcleos están más dispersos, debido a la alternancia de hábitat estepario, encinar adehesado, matorral y zonas de sierra. Por último, la Comunidad de Madrid mantiene aún, a pesar de su pequeño tamaño y gran desarrollo urbanístico, una población notable de avutardas, mientras que el resto de comunidades españolas alberga poblaciones mucho menores y más fragmentadas.
En Portugal las avutardas se distribuyen en diez zonas en la mitad meridional del país, con las mayores concentraciones (aproximadamente un 80% del total nacional) en Castro Verde, en el distrito de Beja. A lo largo de las dos últimas décadas se ha observado una tendencia a la agregación en este último núcleo reproductivo, paralelamente a una extinción de la especie en ocho núcleos menores en los sectores septentrionales y centrales de su área de distribución portuguesa (Pinto et al., 2005).